IMPLICACIONES PASTORALES DE LAS ENSEÑANZAS DE LA IGLESIA SOBRE LA HOMOSEXUALIDAD

Por el Rev. John F. Harvey, O.S.F.S.

Los medios de información secular, y las organizaciones de personas homosexuales se encargan de promover el estilo de vida homosexual, a través de la cultura occidental. Dichos medios de difusión asumen que se nace homosexual, y que al tener la orientación, no es posible librarse de ella. Por ende, uno no desea ser heterosexual, sino más bien esperar con ansia la búsqueda de un amante estable con quien poder establecer una relación estable como si uno estuviese casado. El permanecer célibe podría constituir una forma de suicidio sexual. Todas las personas "gay" (atraídas hacia su mismo sexo), tienen derecho a su completa expresión sexual, argumentan dichos proponentes.

Oponiéndose a esta filosofía de vida se encuentra la Iglesia Católica, algunas iglesias ortodoxas y comuniones protestantes, y algunos grupos judíos. Veo necesario indicar aquí las enseñanzas de la ICR, y demostrar como podemos ponerlas en práctica a través del grupo de apoyo espiritual denominado "Courage". [ánimo, decisión].

En el transcurso de los últimos diez años, escribí dos libros que tratan de las enseñanzas de la Iglesia sobre la homosexualidad y los actos homosexuales, titulados: "The Homosexual Person, New Thinking in Pastoral Care" (1987) [La Persona con Atracción hacia su Mismo Sexo, Nuevo Pensar en Cuidado Pastoral] (1987); y "The Truth about Homosexuality, The Cry of the Faithful" (1986). [La Verdad acerca de la Homosexualidad, El Clamor del Fiel] (1986). Estos libros exponen las raíces sicológicas de la conducta homosexual, y los medios pastorales para ayudar a las personas a llevar una vida célibe. En este artículo, enfocaré principalmente la moralidad de tal conducta, así como la necesidad de un sistema de apoyo espiritual efectivo para ayudar a tales personas a desarrollar una vida interior de oración ante Cristo. Al hacer esto, utilizaré las enseñanzas oficiales de la Iglesia Católica tal como aparecen en la "Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre el Cuidado Pastoral de las Personas con Atracción Hacia su Mismo Sexo". (CDF, 1986).

En primer lugar, existen los argumentos de la Sagradas Escrituras contra actividades homosexuales, tales como Levítico 18:20-22, y 20:13; Romanos 1:26-27; 1 Corintios 6:9; y en la Primera Carta de San Pablo a Timoteo, 1: Versos 9-10. Pero al examinar estos pasajes debemos tener cuidado en aceptar las Sagradas Escrituras, y lo que la Iglesia continuamente nos ha enseñado a través de su Tradición Sagrada, salvaguardada y propuesta como creencia por el Magisterio. Las Sagradas Escrituras, y, la Tradición, muestran muy claro que los dos propósitos de la actividad sexual humana son los de fomentar la comunión entre el hombre y la mujer dentro del matrimonio, y la procreación de los hijos. Pero la actividad homosexual, como tal, no puede realizar ninguno de estos dos propósitos. Por lo tanto, tal actividad es inmoral. He aquí la necesidad de explicar nuestras principales afirmaciones relacionadas con los propósitos de la activida sexual humana.

Volviendo a las Sagradas Escrituras, leemos en Génesis 1:27-28, que "Dios hizo al hombre a su propia imagen y semejanza. A imagen de Dios los creó; varón y hembra los creó, y los bendijo Dios y les dijo Dios: Creced, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla". En el segundo capítulo de Génesis, Dios creó a Eva de la costilla de Adán. Esta poética expresión nos enseña el profundo complemento del hombre hacia la mujer y de la mujer hacia el hombre. "Por esta razón, un hombre abandona padre y madre, se junta a su mujer y se hacen una sola carne". (Gen: 2:24). De este modo, se han descrito las normas primordiales para la relación sexual humana, concretamente, el compromiso permanente entre el hombre y la mujer en la más íntima de las uniones en la tierra, así como la procreación de hijos hechos en la imagen de Dios.

Estos dos propósitos de la sexualidad humana se repiten en varias formas a través del Antiguo y Nuevo Testamento. El Cantar de los Cantares expresa el amor entre el hombre y la mujer. Los profetas usan la relación marital para describir poéticamente el amor misterioso que Dios tiene para el pueblo judío. Describen a Dios como el novio, y a Israel como la novia. El Proverbio 31 describe la santa esposa y madre.

En el nuevo testamento se repiten los mismos temas, y muy especialmente, por Jesús mismo, como leemos en Mateo 19:1-9. Es el pasaje clásico en el cual los escribas y fariseos cuestionan con Jesús el tema del divorcio y el volverse a casar. Desafían a Jesús. ¿Cómo es que Él no permite el divorcio como Moisés lo había hecho?. Jesús responde: "¿No habéis leído que el Creador desde el comienzo los creó Varón y Hembra?, y que además dijo: Esta es la razón por la cual un hombre abandona padre y madre, se junta a su mujer, y se hacen una sola carne. Por lo tanto, ya no son dos, sino un solo cuerpo. Así, lo que Dios ha unido el hombre no debe separar". Cuando los fariseos le preguntaron a Jesús por qué Moisés había permitido el divorcio, Jesús respondió "porque fuisteis tan obstinados... pero no fue así al principio".

Aqui Jesús reafirma la norma de sexualidad monógama heterosexual hallada en Génesis. Citando a dos partes de Génesis: 1:27 y 2:24, repite de ese modo las enseñanzas sobre el significado de la sexualidad humana. San Pablo reitera la misma revelada verdad sobre la sexualidad humana, comparando sublimemente al esposo con Cristo y a la esposa con la Iglesia. Cuando describe el amor que Cristo tiene por su Iglesia, vuelve al amor heterosexual entre esposo y esposa: "Hombres, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella". (Efesios 5:25), y añade: "Por eso abandonará el hombre a su padre y madre, se pegará a su mujer y serán los dos una sola carne". (Efesios 5:31). Una vez más se reafirma la norma de Génesis sobre la unión heterosexual permanente.

Podríamos hacer referencia a otros pasajes de las Sagradas Escrituras como lo han hecho los sabios, a través de los siglos, para demostrar que la actividad sexual debe ser heterosexual, y marital. Podríamos también observar "Vatican II’s Pastoral Constitution on the Church in the Modern World," nos. 47-52, y Humanae Vitae, nos. 11-14. [Constitución Pastoral de la Iglesia en el Mundo Moderno, Vaticano II], Num. 47-52, y Humanae Vitae, Num. 11-14, para ver las enseñanzas magisteriales fidedignas más recientes.

De todo esto, se puede concluir que la actividad homosexual es siempre objetivamente y gravemente inmoral, puesto que en ninguna forma satisface los propósitos esenciales de la sexualidad humana. Sírvase notar que la enseñanza Católica es emanada, inevitablemente, de la visión bíblica total sobre el significado de la sexualidad, y del complemento infinito entre el hombre y la mujer. Los textos bíblicos específicos a los que nos hemos referido anteriormente confirman esta enseñanza. Pero la inmoralidad de la actividad homosexual se puede evidenciar, sin tener que referirnos ni siquiera a un solo pasaje bíblico que condene dicha actividad. No obstante, no debe pasarse por alto el hecho que la actividad homosexual es condenada en las Sagradas Escrituras, cada vez que se menciona.

Argumentos Emanados de la Razón.

Uno puede argüir contra la actividad homosexual porque no hay real sentido complementario entre dos personas del mismo sexo, o porque sus acciones no satisfacen el propósito procreativo de tal actividad. Las relaciones sexuales entre el hombre y su esposa tienen una condición especial que las hace diferentes de otras actividades humanas. El sexo es especial, porque es el signo de la unión del varón y la hembra unidos en el acto sexual. El signo es la unión de los cuerpos, significando también la unión como personas. La unión de sus cuerpos es la unión verdadera de sí mismos. Por lo tanto, el acto íntimo tiene un significado objetivo, e independiente de lo que elijan los dos participantes.

Para estar seguro, muchas personas casadas o no casadas ignoran este significado objetivo, particularmente el significado procreativo del acto sexual íntimo. Pero para aquellos que respetan el significado objetivo del acto sexual íntimo, les tiende a producir descendientes que combinan las características de marido y mujer, estableciéndose de esta forma la unidad de los esposos. Pero el acto íntimo homosexual no tiene tal poder. En tanto que el coito marital es una señal natural de amor entre hombre y mujer, la relación sexual entre dos personas del mismo sexo, no lo es. No logra el propósito de la unión física de -dos en una misma carne- y, no logra el propósito de procreación. Por lo tanto, "lo máximo que se puede alcanzar en el acto homosexual es la masturbación mutua".* Puesto que el acto homosexual no puede conseguir la verdadera unión de dos en una misma carne -que es posible, solamente entre el varón y la hembra- y, puesto que no tiene la capacidad para procrear, no satisface el significado de la sexualidad humana, y por lo tanto, es inmoral.

Implicaciones Pastorales.

Una cosa es decir que una acción es inmoral, y otra cosa es construir un programa pastoral que ayude a las personas con tendencias hacia el mismo sexo a que vivan una vida casta verdadera. En mis cuarenta años de trabajo pastoral en este campo, nunca encontré a ninguna persona que hubiese decidido ser homosexual. Al mismo tiempo, tales individuos tienen libre albedrío, y, con la gracia de Dios, pueden vivir una vida de abstinencia sexual. En el comienzo de mi ministerio pastoral, desarrollé un plan de vida para ayudar a las personas con orientación homosexual. Se titula "Como redirigir nuestra vida espiritual", el cual ha ayudado a muchas personas a llevar a cabo, en este mundo, una vida de castidad consagrada, a través de un asesoramiento mano a mano.

Con el curso del tiempo, me dí cuenta que había otra forma de ayudar a las personas con atracción hacia el mismo sexo, a acercarse a Cristo. Esta otra forma, la aprendí en 1978 cuando comencé a ofrecer retiros a sacerdotes y hermanos que estaban luchando con tentaciones hacia el mismo sexo. Utilicé los 12 pasos de AA (Alcohólicos Anónimos) por un período intensivo de 5 días, desde la mañana hasta las 9 de la noche. Noté un cambio real en los hombres, en cuanto éstos comenzaron a aceptarse así mismos como seres valiosos ante los ojos de Cristo, y paralelamente, fueron formando amistades castas con personas que tenían los mismos ideales de virtud. Así, me dí cuenta que las personas con "AMS" (atracción hacia el mismo sexo) no solamente necesitan una guia individual, sino también la ayuda espiritual de un sistema de apoyo.

Fue entonces que recibí una solicitud del fallecido Cardenal Cooke, en Nueva York, para venir cada viernes desde Washington, D. C., a Nueva York, a comenzar un grupo de apoyo espiritual para católicos laicos. El se había enterado de mi trabajo con sacerdotes, en la parte norte del Estado de Virginia, y me pidió formar un grupo para personas seculares. En 1980, después de un extenso planeamiento sacerdotal, se llevó a cabo la Primera Reunión en la Rectoría de la Iglesia Holy Rosary (Santo Rosario), en Manhattan, donde antiguamente había vivido la Madre Seaton. A esta primera reunión asistieron cinco hombres. Después de un período de tiempo, otro sacerdote, (quien en la actualidad es el Obispo Edwin O. Brien), y yo, propusimos al grupo que para entonces era de diez, que explicaran en detalle sus metas y propósitos. Ellos lo hicieron sin tener ningún clérigo presente, lo cual condujo a las Cinco Metas de Courage.

Las Cinco Metas de Courage

1. Vivir una vida casta, de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia Católica Romana, sobre la homosexualidad.

2. Dedicar toda nuestra vida a Cristo sirviendo al prójimo, efectuando lecturas espirituales, orando, meditando, y teniendo una dirección espiritual individual, oyendo la Santa Misa con frecuencia, y recibiendo continuamente los sacramentos de la Penitencia y de la Santa Eucaristía.

3. Fomentar un espíritu fraternal, dentro del cual podamos compartir con cada uno de nosotros los sentimientos y experiencias de nuestra vivencia, asegurando así, que ninguno de nosotros tenga que afrontar por sí solo, los problemas de la homosexualidad.

4. Estar conscientes del hecho verdadero que las amistades castas no sólo son posibles, sino también necesarias para conducir una vida cristiana célibe, y reanimar en cada uno de nosotros la formación y sostenimiento de las mismas.

5. Llevar a cabo una vida que sirva de buen ejemplo a otros homosexuales.

Después de haber formulado las metas, uno de los miembros dio al grupo su nombre: COURAGE. Dos años después dicho miembro murió de SIDA. Durante su enfermedad, él continuó asistiendo a las reuniones.

Courage ha crecido a través de los años, y se ha extendido desde Nueva York a Philadelphia, Boston, y Washington, D. C., en corto tiempo. Ahora hay 6 diócesis en Canadá, y 26 en los Estados Unidos con grupos de Courage. En 1993, Courage llegó a Londres, y en 1996 a Belfast, Irlanda. Planeamos entrar pronto a la Republica de Irlanda. Ya estamos en las Filipinas, y, en los EE.UU. hay por lo menos 4 diócesis más con planes para establecer unidades de Courage.

Al comienzo, no teníamos damas, pero gradualmente hemos podido formar el Grupo de Damas. Cada año llevamos a cabo una Conferencia Anual de tres días, la cual ha dado a conocer las buenas noticias de que hay un sitio en la Iglesia Católica Romana para damas y caballeros que estén luchando la atracción hacia el mismo sexo. Nuestra Oficina Central en Nueva York se ha convertido en una red nacional, a través de la cual podemos establecer contacto con cualquier parte de los EE.UU., Canada, Europa, Sur America, Australia y Asia. Contamos con muchos sacerdotes y laicos que trabajan con nosotros.

Muchas de las llamadas telefónicas que recibimos son de padres angustiados cuyos hijos e hijas han proclamado su "gayness" {su homosexualidad}, exigiéndoles a sus padres, muy a menudo, que éstos acepten no sólo su orientación, sino también su estilo de vida. Esto nos ha conducido a formar el grupo de apoyo espiritual para padres y madres denominado ENCOURAGE, {alentar, animar}, el cual trabaja muy estrechamente con las Unidades de Courage. Los padres reciben asesoramiento de nuestros sacerdotes directores, y asisten a los días de recordación con nosotros.

En los últimos seis años, Courage ha alentado a hombres y mujeres que desean salir de la condición en que se encuentran, a través de la oración, grupos de apoyo, y terapia, si cuentan con los medios para efectuarla. No obstante, debo recalcar que la decisión de curar la orientación es una opción moral, y no una obligación, porque algunos que tratan de hacerlo no pueden cambiar su orientación, pero pueden llevar ó proseguir una vida de castidad. En mi nuevo libro "The Truth About Homosexuality" [La verdad sobre la homosexualidad], hablo ampliamente de este tema. También hablo sobre la questión de si uno nace homosexual. Hasta la fecha no hay evidencia sustancial de que los genes o las hormonas prenatales determinen la orientación homosexual.

Hay otro punto de confusión entre el laicado. Es la idea de que la condición homosexual es tan normal como la condición heterosexual. La Iglesia, sin embargo, enseña que la orientación homosexual es un desorden objetivo, en otras palabras, la tendencia no es pecado, pero si uno cede, conduce al pecado, y por eso es que se llama desorden objetivo. [Véase el Cuidado Pastoral de las Personas Homosexuales, No 3].

He presentado aquí un resumen de las actividades de Courage, a fin de que Ud. pueda tener esperanza en aquellos hombres y mujeres atraídos hacia su mismo sexo, y que estén buscando ayuda. Aconséjeles que se pongan en contacto con Courage, c/o St. John the Baptist Church, 210 W. 31st St., New York, NY 10001; Teléfono (212) 268-1010; Numero de Fax: (212) 268-7150; Correo electrónico: NYCourage@AOL.com ó nuestra página de Internet: Couragerc.org. Mi secretaria, la Srta. Christina Nair, atiende cinco dias a la semana de 9:30 a.m. hasta las 5:30 p.m.

Recuerdo la primera vez que comencé a trabajar con personas con "AMS" [atraccion hacia el mismo sexo]. Sentía inquietud. Luego después, un día estaba hablando con uno de mis estudiantes, quien se encontraba haciendo estudios de postgrado en la Universidad Católica. Le dije: "Mada-Anne, tengo miedo". Ella dijo: "Padre, Ud. sólo puede ir hacia arriba. Si Ud. ayuda a cualquier persona a llegar a Cristo, valdrá la pena". Y lo ha sido.

Nuevos números para contactar a Courage y obtener información:

Courage, c/o St. John the Baptist Church, 210 W. 31St. Street, New York, NY 10001

Telefonos: (212) 268-1010, Fax Num.: (212) 268-7150, E-mail: NYCourage@AOL.com

Website: Couragerc.net

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*Michael Pakaluk, "Why is Homosexual Activity Morally Wrong", in "Homosexuality: Challenges for Change and Reorientation". Journal of Pastoral Counseling, 28, New Rochelle, NY, Iona College, 1993. [Michael Pakaluk, "¿Por qué la Actividad Homosexual es Moralmente Mala?", en "Homosexualidad: Retos para Cambio y Reorientación". Revista de Consejo Pastoral, 28, New Rochelle, NY, Iona College, 1993